• Enero 14
    Durante el trimestre de primavera las lluvias presentaron desvíos positivos en gran parte de las zonas agrícolas del país. Bajo estas circunstancias y con esta evidencia, es razonable suponer que el fenómeno de El Niño ya tiene influencia sobre la circulación, aun cuando los indicadores observacionales no lo expresen en plenitud. En consecuencia, hay cierta garantía de que las masas de aire húmedo seguirán imponiéndose con facilidad a lo largo del semestre cálido...
  • Las temperaturas del Pacífico Ecuatorial central durante el mes de diciembre se han mantenido con desvíos positivos durante casi todo el mes de diciembre, cediendo levemente hacia el final, pero sin dejar de configurar un calentamiento, débil, pero que sostiene el escenario Niño. En el mapa que promedia los apartamientos térmicos de las temperaturas superficiales del mar durante el mes de diciembre, se nota todo el corredor ecuatorial tomado por aguas cálidas. De acuerdo a lo previsto por los modelos, este comportamiento térmico puede presentar oscilaciones en su configuración espacial, pero a gran escala las variantes serán poco significativas durante el resto del verano y el comienzo del otoño. Es decir, la campaña estará sesgada por la presencia de este calentamiento ecuatorial, con influencia sobre el clima a escala planetaria y que resulta en general positivo para el desarrollo de las cosechas de granos gruesos en el sudeste de Sudamérica.


    El litoral Atlántico se ha presentado volátil, oscilando entre los valores normales y ligeros calentamientos sobre las costas uruguayas y brasileñas, pero sin que se observen enfriamientos que puedan complicar la normal provisión de humedad desde esta zona.

    Viendo el pasado mes de diciembre, el comportamiento pluvial en las tres diferentes décadas del mes fue dispar. Fue seca la primera, muy húmeda la segunda y más cálida y menos lluviosa la tercera. Esta disparidad de comportamiento pluvial no es generada por el fenómeno de El Niño sino por la circulación de escala regional y en esta época del año por los mecanismos convectivos y la frecuencia de sistemas frontales. Los dos mecanismos han funcionado de manera complementaria en el último mes. Las lluvias frontales como las de los últimos días por ejemplo, llegan para homogenizar, la oferta de agua que generan las lluvias convectivas, en general de menor escala y con fuerte disparidad de milimetrajes.

    Con el sostén de El Niño como facilitador de los flujos proveedores de humedad y los dos mecanismos de escala regional funcionando complementariamente, es posible lograr un nivel de lluvia que permita disminuir el riesgo de los eventuales pulsos secos del verano. Los mismos posiblemente puedan aparecer a lo largo de la campaña, pero es poco probable que el escenario seco se vuelva dominante, es decir que el converjamos en una sequía que complique el desarrollo de los cultivos. La dinámica de escala regional debe complementar el ingreso de aire húmedo para que este escenario se confirme.

    Dado que las masas de aire tropical han logrado ingresar al centro del país sin ningún tipo de restricción y no hay evidencia que indique que estos flujos de aire serán interrumpidos, la primera parte de la coyuntura climática está resuelta. Por lo expresado en la descripción del comportamiento pluvial, las falencias se proyectan sobre el oeste y si bien la demanda de precipitaciones sobre esta zona comienza a ser importante, todavía la situación no es crítica y el patrón de lluvias puede modificarse favorablemente.

    Salvando las zonas del oeste, más necesitadas, en principio el inicio de este año no parece ser tan ajustado en el nivel de reservas y si se logra verificar la concreción de al menos un evento pluvial por semana, los cultivos de verano encontrarán un sostén hídrico apropiado. Por el momento los pronósticos de mediano plazo se alinean para configurar un panorama que valida expectativas de buena campaña incluso sobre zonas que hoy están algo secas.

    Poniendo la mirada pasando los meses críticos de la demanda hídrica y suponiendo que la misma ha sido satisfecha, no podremos considerar resuelta la campaña debido a que habrá que transitar el mes de marzo y el comienzo de abril. Para entonces el fenómeno de El Niño seguirá presente y el riesgo de excesos a cosecha es algo que puede verse potenciado.

    Por lo pronto la campaña se va desarrollando dentro de un escenario muy promisorio, con el maíz muy encaminado y buenas chances para que la soja se acerque a la floración sin restricciones hídricas, el panorama actual dista mucho del que se imponía para estas fechas del año pasado. La campaña está lejos de cerrarse pero el escenario climático de fondo es claramente más beneficioso.